jueves, 15 de noviembre de 2012

El día después

A río revuelto... Hoy, gobierno, bancos y grandes empresarios, se congratulan del fracaso de la huelga general, sin pararse a valorar que la menor incidencia de ésta no implica ni mucho menos, estar de acuerdo con unas políticas que suben impuestos y bajan sueldos, que facilitan el despido y los desahucios, y que alargan indefinidamente las listas del paro y el agobio del pueblo. Por otro lado, sindicatos y oposición también se congratulan del éxito de la huelga general, sin pararse a valorar que aquellos que, a pesar del recorte en su ya mermado sueldo que supone sumarse a la huelga no implica ni mucho menos estar de acuerdo con unos sindicatos que firman tres pagas extras cuando los demás van a tener una, o ninguna, que apoyan E.R.E.S. injustos y abusivos, que no supieron gobernar cuando pudieron y no saben hacer oposición. El pueblo, esa multitud que lucha cada mañana por mantener en pie lo poco que queda de España, levantándose a trabajar cada día para ganar menos en su trabajo por los recortes de sueldo, y gastar más en su consumo por las subidas de impuestos; esa multitud que ayer decidió de forma más o menos libre secundar la huelga, o no secundarla, pero que en todo caso está HARTA de políticos (gobierno versus oposición) nefastos, ineptos, irresponsables, falsos, especuladores, tiranos... y todo aquello que se le pueda ocurrir decir a uno; y HARTA también de sindicatos rastreros, cicateros, aprovechados, fuera de contexto social; y HARTA, ¿cómo no? de bancos injustos, que jamás pierden en sus transacciones, que siempre oprimen al de abajo, aunque sus consejeros se retiren bien jovencitos con unas pensiones millonarias; HARTA de grandes empresarios que, como los bancos, jamás pierden, permitiéndose negociar pensiones millonarias para los directivos, mientras ponen en la calle a miles de trabajadores cuya una forma de substituir es su sueldo; HARTA de un gobierno que no cumple con lo prometido y marea la perdiz sin decidirse a actuar donde a ellos más les duele, pero que es el quiz de la cuestión: Las administraciones públicas, sus honorarios, dietas, prebendas y derechos vitalicios; HARTA de una oposición que juega a todos los bandos posibles para no perder lo que no supo conservar, nadando y guardando la ropa (seguramente para no mojar lo que aún llevan en los bolsillos); HARTA de que ni uno solo de los ladrones que se ha llevado el dinero de todos devuelva ni un euro de aquello que robó; HARTA de pedir por activa y por pasiva que resuelvan la crisis en orden decreciente, es decir, empezando de arriba hacia abajo. Sí, señores, sí. Empiecen ustedes, lo que están a nuestro servicio, a dar ejemplo de honradez. Quítense de sus sueldos todos esos pluses que cobran de nuestros bolsillos y que sólo utilizan para arañar nuestros sueldos y nuestra bolsa de la compra. Quítense las prebendas, dietas, coches, regalos... y piensen un poco, aunque no sea nada más que un poco, en este MULTITUD aprisionada entre impuestos y deudas. Si todos estos "señores" fuesen honrados por una sola vez, seguramente la crisis empezaría a mejorar. Pero no. Interesa mucho más hacer historia hablando del fracaso o del éxito de una huelga que a los trabajadores solo les perjudicará. Más deuda, más impuestos, menos sueldo, más paro. Eso será lo único que los trabajadores saquemos de la huelga. Mientras, gobierno, oposición, sindicatos, bancos y grandes empresarios, bailando al son de sus cifras y, seguramente, comiendo a nuestra salud con nuestros impuestos. ¡SEAMOS SERIOS!