Andanzas y desventuras
Blog de una maestra jubilada
lunes, 31 de octubre de 2016
Chapeau, señores políticos
Sí, señores. Porque, indiscutiblemente han dado en el clavo. Después de casi un año desde que se disolvieron las Cortes por acabarse el mandato de cuatro años, nos encontramos más o menos como entonces. Pero, no. Realmente no nos encontramos exactamente igual. De hecho, estamos tremendamente cabreados. Ustedes no han hecho nada bien su trabajo. Ninguno de ustedes, ningún partido. Se han embolsado sus buenos sueldos de diputados por no hacer nada. Rectifico, nada bueno. Porque hacer sí han hecho. Mucho daño. Mucho más de lo que se imaginan. Por su incompetencia, su intransigencia, su falta de comunicación, su falta de tacto, su apalancamiento en posturas inamovibles... Sigo?
A partir de esta situación de los señores políticos hemos pasado más de 300 días con un gobierno del PP en funciones, hemos votado dos veces y casi se nos convoca a unas terceras, hemos visto cómo dos congresos se formaban en apenas seis meses y que todos los diputados estaban en dos montones: el PP por un lado y todos los demás. No a Rajoy, no a un gobierno del PP.
Resultado de esta postura? Pues casi un año de gobierno del PP en funciones y nuevo nombramiento de Rajoy como presidente. O sea, una maravilla de acierto por parte de todos los políticos que se posicionaron en el no a Rajoy.
Cómo se ha llegado a esto? Por la incapacidad de negociar de saber perder un poco del propio espacio para dejar que el otro se acerque, por la exclusión de unos a otros: si va este, no voy yo, si está el tal, no va el cual... Total, no entendieron que una de las consecuencias del no bipartidismo y de la no mayoría, es que hay más partidos y para alcanzar posibilidades de gobierno hay que sentarse a negociar y buscar lo que une y no lo que separa. Tanto es así que unos se negaron a apoyar una investidura en marzo, ni siquiera con abstención; y otros se negaron posteriormente, alargando más y más el tiempo en funciones.
Han destrozado un partido desde dentro y desde fuera del propio partido, por afanes de personalismos, de sentarse en los sillones, de ser los poseedores de la verdad...
Siempre me han dado miedo los salvadores de la patria, porque todos los que vienen diciendo eso acaban jorobándonos la vida. El que quiso gobernar perdiendo más votos cada vez, el que quiso vicepresidencia antes de saber negociar por el bien de los españoles, el que quiso sacar tajada para su autonomía que quiere convertir en República, el que quiso por encima de todo seguir con su no costara lo que costase al resto... Los que buscan sobre todas las cosas su propia imagen personal para poder volver cargados de razón. Los que han tragado bilis al abstenerse casi seis meses después de poder hacerlo con menos dolores de estómago... Todos, absolutamente todos han estado fuera de lugar, sin saber dialogar y sin saber mirar más allá de sus propias narices.
Y, mientras, Rajoy solo ha tenido que esperar, tranquilo, sosegado, a que todo le viniera dado.
Chapeau, señores políticos, porque les ha saludo niquelado.
martes, 25 de octubre de 2016
Disculpen usías este procaz atrevimiento que supone alzar mi humilde voz ante tan insignes mentes y almas tan nobles como las de vuecencias.
No es mi intención plebeya enaltecer los ánimos de tan preclaros sabios, ni pretende mi misiva ofender a tan altos prohombres de las ciencias. Apenas un esbozo serán estas letras sencillas y sentidas que hoy manifiesto ante sus señorías. Pero me es preciso hacerlo pues el sonrojo que sufro ante sus opiniones me lleva a empuñar esta pluma tecnológica con brío, aunque también desde el más sincero respeto a su indiscutible saber.
Téngase presente que me avalan largos años de lucha denodada por mejorar la ESCUELA, la EDUCACIÓN, las AULAS… Sólo con esa larga experiencia docente me presento ante ustedes, señorías, para intentar llevar la aguja del diapasón hacia la media, que siempre fue medida de mesura y comedimiento. Harto mareada anda dicha aguja de un lado al otro del espectro.
Anda muy de moda en las redes discutir de todo, por todo y para todos, marcando en esos dilemas, (a veces convertidos en diatribas antes ya de empezar a discutir) que se está con uno, o se está contra uno. Sin grises, sin medias tintas, ni posibilidades intermedias. Y una de esas grandes discusiones viene a reflejar ese baile que antes indicaba de la aguja: Los deberes.
Nunca fui partidaria de mandar para casa trabajos excesivos al alumnado. Siempre he considerado que la mayor parte del aprendizaje de tipo académico debía de hacerse en el ámbito escolar. Sufrí, como cualquier madre, las tardes de mis hijos pegados a los libros y cuadernos de mil y una asignatura distintas, intentando acabar todos esos deberes antes de la cena. Algunos de esos deberes eran simplemente reincidir en cosas superfluas e innecesarias (si se hacen fuera de la escuela) como las copias o las cuentas (que cualquiera de la casa le puede hacer al niño). Nunca consideré oportuno mandar deberes por mandar, añadir y añadir más y más trabajo escolar para después de clase.
Sin embargo… Siempre he considerado imprescindible que el alumnado asuma unas responsabilidades adecuadas a su edad. Y entre esas responsabilidades está el anotar algún trabajo para casa, acordarse de hacerlo cuando llega, y acordarse de traerlo al día siguiente. No es trabajo para hacer con los padres, ni para que los padres o hermanos mayores se lo hagan. Es trabajo para que el niño/a se acostumbre a llevar y traer alguna cosa. Puede ser leer un cuento para luego contarlo al resto de compañeros. Puede ser averiguar los precios de algunos productos de uso cotidiano, para realizar una lista de la compra real y actualizada. Podría consistir en preparar un texto sobre algún tema, buscar fotos o dibujos para un mural de clase… Tantas y tantas cosas pueden mandarse para casa que no supongan una tarde infernal para nadie, pero que ayuden a que el alumnado se responsabilice de sus trabajos y de anotarlos y realizarlos… Tantas tareas variadas, entretenidas, divertidas incluso, pueden ofrecerse al alumnado para que vaya habituándose a tener alguna responsabilidad…
Y, como en todos los campos de la vida actual, andamos de lado a lado del campo: De una situación en la que los padres exigían que mandásemos deberes a los niños, cuantos más mejor, para tenerlos ocupados, porque no había más actividad que esa en las largas tardes de invierno; hemos pasado a que se dilucide en cualquier tertulia (pedagógica o no) si se han de mandar deberes o no, ganando en estos momentos el NO. Porque ahora ambos padres trabajan fuera de casa, los niños van a ballet, piano, equitación, ajedrez, danza, zumba, acordeón… Hacen programación de apps desde su más tierna infancia; pasan media vida con los abuelos, y otra media en su casa, trayendo y llevando carteras cargadas de libros y cuadernos de un lado para otro; dejándose aquí y acullá la mitad de las cosas; perdiendo libros, lápices y cuadernos en cualquiera de las mil actividades a las que están apuntados… Y, entonces es cuando, ah!, los deberes deben desaparecer. No es conveniente privar al niño/a de su infancia. Los deberes son nocivos, negativos, no se aconseja mandarlos…
Como ocurre en la mayoría de las cuestiones que en estos momentos del siglo XXI se plantean, se pasa de un extremo exagerado (mil trabajos diferentes de mil asignaturas distintas) al otro igualmente exagerado (nada de deberes escolares para casa)
Y, mientras, las mamás, abuelas o canguros, siguen llevando la mochila del niño hasta la puerta de la escuela, siguen recogiendo sus cuartos, ropas sucias, juguetes…; siguen cambiando de comida cuando al niño no le gusta la que hay… siguen educando perfectamente a sus hijos, hasta el punto de ser las madres las que se preocupan de saber qué deberes tienen o qué temas deben estudiar, y los estudian con ellos. Ahí está el error, por eso no quieren deberes para la casa. Porque, en realidad, los deberes, tal y como están desarrollando su labor, no son para los niños, son para las madres. Ahí está el problema.
Por eso, señorías insignes, mentes preclaras de esta sociedad, almas nobles que andan dilucidando tanto sobre los deberes para casa, permítanme, a riesgo de sonrojarme nuevamente, de ser llamada retrógrada y poco innovadora (a pesar de avalarme algunos trabajos que dicen lo contrario) permítanme, repito, que haga una llamada de atención sobre el asunto. No todo es blanco o negro. No todo es bueno o malo. No todo es sí o no.
Deberes en demasía, sin orden ni concierto, solo por el hecho de que en mi asignatura hay que mandar deberes. O, deberes para tener entretenidos a los niños porque no ven la televisión o no queremos que salgan a jugar a la calle. NO.
Nada de deberes para casa, todo se hace en el aula. (Y a pesar de todo se van y se vienen con los kilos de libros y cuadernos a la espalda) Porque creemos que todo puede hacerse dentro del aula, sea estudiar, memorizar, investigar… NO
Unas tareas sencillas, de investigación, lectura, preguntas, composición, estudio… que pueden realizarse en media hora a lo sumo, que permiten interaccionar con la familia, los amigos, el barrio… de las que ellos mismos deben responsabilizarse, anotar en su agenda, realizar ellos mismos, aunque sean interactivas… SÍ
jueves, 15 de noviembre de 2012
El día después
A río revuelto...
Hoy, gobierno, bancos y grandes empresarios, se congratulan del fracaso de la huelga general, sin pararse a valorar que la menor incidencia de ésta no implica ni mucho menos, estar de acuerdo con unas políticas que suben impuestos y bajan sueldos, que facilitan el despido y los desahucios, y que alargan indefinidamente las listas del paro y el agobio del pueblo.
Por otro lado, sindicatos y oposición también se congratulan del éxito de la huelga general, sin pararse a valorar que aquellos que, a pesar del recorte en su ya mermado sueldo que supone sumarse a la huelga no implica ni mucho menos estar de acuerdo con unos sindicatos que firman tres pagas extras cuando los demás van a tener una, o ninguna, que apoyan E.R.E.S. injustos y abusivos, que no supieron gobernar cuando pudieron y no saben hacer oposición.
El pueblo, esa multitud que lucha cada mañana por mantener en pie lo poco que queda de España, levantándose a trabajar cada día para ganar menos en su trabajo por los recortes de sueldo, y gastar más en su consumo por las subidas de impuestos; esa multitud que ayer decidió de forma más o menos libre secundar la huelga, o no secundarla, pero que en todo caso está HARTA de políticos (gobierno versus oposición) nefastos, ineptos, irresponsables, falsos, especuladores, tiranos... y todo aquello que se le pueda ocurrir decir a uno; y HARTA también de sindicatos rastreros, cicateros, aprovechados, fuera de contexto social; y HARTA, ¿cómo no? de bancos injustos, que jamás pierden en sus transacciones, que siempre oprimen al de abajo, aunque sus consejeros se retiren bien jovencitos con unas pensiones millonarias; HARTA de grandes empresarios que, como los bancos, jamás pierden, permitiéndose negociar pensiones millonarias para los directivos, mientras ponen en la calle a miles de trabajadores cuya una forma de substituir es su sueldo; HARTA de un gobierno que no cumple con lo prometido y marea la perdiz sin decidirse a actuar donde a ellos más les duele, pero que es el quiz de la cuestión: Las administraciones públicas, sus honorarios, dietas, prebendas y derechos vitalicios; HARTA de una oposición que juega a todos los bandos posibles para no perder lo que no supo conservar, nadando y guardando la ropa (seguramente para no mojar lo que aún llevan en los bolsillos); HARTA de que ni uno solo de los ladrones que se ha llevado el dinero de todos devuelva ni un euro de aquello que robó; HARTA de pedir por activa y por pasiva que resuelvan la crisis en orden decreciente, es decir, empezando de arriba hacia abajo. Sí, señores, sí. Empiecen ustedes, lo que están a nuestro servicio, a dar ejemplo de honradez. Quítense de sus sueldos todos esos pluses que cobran de nuestros bolsillos y que sólo utilizan para arañar nuestros sueldos y nuestra bolsa de la compra. Quítense las prebendas, dietas, coches, regalos... y piensen un poco, aunque no sea nada más que un poco, en este MULTITUD aprisionada entre impuestos y deudas.
Si todos estos "señores" fuesen honrados por una sola vez, seguramente la crisis empezaría a mejorar. Pero no. Interesa mucho más hacer historia hablando del fracaso o del éxito de una huelga que a los trabajadores solo les perjudicará. Más deuda, más impuestos, menos sueldo, más paro. Eso será lo único que los trabajadores saquemos de la huelga. Mientras, gobierno, oposición, sindicatos, bancos y grandes empresarios, bailando al son de sus cifras y, seguramente, comiendo a nuestra salud con nuestros impuestos.
¡SEAMOS SERIOS!
viernes, 26 de octubre de 2012
jueves, 25 de octubre de 2012
Apertura del blog
Abro este blog algo más generalizado que el anterior porque, una vez jubilada, tendré más tiempo para verter aquí mis impresiones sobre la vida cotidiana.
No pretendo hacer un diario, ni un blog especializado en cocina, lectura, chismes o cosas por el estilo. Habrá simplemente comentarios a situaciones más o menos importantes para mí y que me mueven a escribir sobre ellas.
Seguiré, seguramente, dando vueltas a asuntos educativos o de Peloche, localidad en la que vivo. Pero queda abierto a más temas y colaboraciones.
Espero, al menos, liberar mi espíritu de algunas cuestiones que chirrían más de la cuenta.
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